Entradas guardadas bajo "Dieta y nutrición '
Tratamiento médico de adelgazamiento

Desde el inicio, el paciente se va a sentir contento, sin ansiedad, con buen tono general y sin hambre.
Qué es un tratamiento de adelgazamiento?
A quién va dirigido?
En qué consiste?
Autor: Biosalud
Fuente: www.biosalud.org
Leer noticia completa en nuestra Unidad de Medicina Dietética y del Sobrepeso
Etiquetas: Medicina Biológica, Medicina Dietética y del Sobrepeso, Medicina Dietética
La grasa abdominal podría aumentar las probabilidades de algunos cánceres de mama

Las mujeres premenopáusicas que tienen grasa excesiva alrededor del abdomen o que tienen una cintura ancha en relación con el tamaño de la cadera podrían enfrentarse a un mayor riesgo de cáncer de mama de receptor de estrógeno (RE) negativo, revela una investigación reciente publicada en el Journal of the National Cancer Institute.
Artículo original de Seme.Org que nos cuenta que Las mujeres premenopáusicas que tienen grasa excesiva alrededor del abdomen o que tienen una cintura ancha en relación con el tamaño de la cadera podrían enfrentarse a un mayor riesgo de cáncer de mama de receptor de estrógeno (RE) negativo, revela una investigación reciente publicada en el Journal of the National Cancer Institute.
El equipo de investigación señaló que esa distribución de la grasa corporal se relacionó con más firmeza al riesgo de desarrollar ese tipo particular de cáncer que al riesgo de cáncer de mama RE positivo.
La distribución de la grasa corporal de este tipo no se asoció con un mayor riesgo de cáncer de mama en general, según el estudio.
Leer noticia completa en nuestra Unidad de Medicina Dietética y del Sobrepeso
El 58% de los obesos tienen familiares con la misma patología

El abordaje de la obesidad y el sobrepeso desde planes de alimentación bajos en calorías y ejercicio físico se revela insuficiente en el 20% de los casos
Artículo original de Seme.org que nos cuenta que el 58% de los obesos tienen familiares con la misma patología, lo que evidencia que el entorno más cercano del obeso juega un papel decisivo en su evolución, según un estudio del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona.
El abordaje de la obesidad y el sobrepeso desde planes de alimentación bajos en calorías y ejercicio físico se revela insuficiente en el 20% de los casos, que lejos de adelgazar han aumentando el peso tras meses de iniciar un primer tratamiento, por lo que el ITA apuesta por la inclusión de la psicología en el tratamiento.
Leer noticia completa en nuestra Unidad de Medicina Dietética y del Sobrepeso
Las calorías: origen y función
Los conceptos de energía, caloría y kilocaloría son utilizados a menudo de forma indistinta. En general, se desconoce el significado de estos términos y llegan a confundirse. Sin embargo, no son lo mismo. Las calorías son unidades de medida de la energía, de la misma forma que la longitud se mide en metros y la temperatura, en grados centígrados.
Diferenciar los términos
Los nutrientes forman parte de los alimentos. Son las sustancias encargadas de aportar energía al organismo. Ésta se mide mediante una unidad denominada caloría. Cuando se consume un producto, el cuerpo absorbe y metaboliza los nutrientes. Es en este proceso donde obtiene la energía.
Puesto que la cantidad que participa en el metabolismo de los alimentos es importante, se utiliza la kilocaloría como medida habitual. El prefijo “kilo” indica en el sistema métrico un total de 1.000 unidades: 1 kilocaloría equivale a 1.000 calorías, de ahí que se designe mediante la palabra Caloría (con “C” mayúscula). Se debe interpretar en los mismos términos el hecho de que 100 gramos de pan aporten 235 kcal, 235 Cal o 235.000 calorías.
El valor energético de los alimentos se suele medir en kcal, pero también es habitual encontrarlo en julios o kilojulios (kJ), que miden la energía en términos de trabajo mecánico: 1 kcal equivale a 4,184 kilojulios. En la etiqueta de un producto se puede leer que 100 gramos aportan 365 kcal o su equivalente, 1530 kJ.
El origen de las calorías de los alimentos
El sol es la principal fuente de energía en los organismos vivos. Durante el proceso de fotosíntesis, las plantas utilizan la luz solar para sintetizar, junto con el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo, moléculas de glucosa. Este nutriente almacena la energía potencial. A partir de este hidrato de carbono básico, se sintetizan carbohidratos más complejos (almidones, fibras), proteínas y grasas. Todos ellos llegan a los seres vivos a partir de la ingesta de las plantas y de la carne de otros animales.
Los nutrientes energéticos
La energía se libera durante el metabolismo de los alimentos. Las células y tejidos la utilizan para realizar sus funciones. Sin embargo, no siempre se aporta la misma cantidad: cada gramo de carbohidrato produce cerca de 4 kcal, igual que las proteínas, pero menos de la mitad que con un gramo de grasa, 9 kcal.
Los tres nutrientes son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. Los carbohidratos constituyen la mayor fuente de energía para el cuerpo. Son indispensables porque, en condiciones normales, son la única fuente de energía para el cerebro.
Las grasas están consideradas como la fuente principal de energía para los músculos, ya estén en reposo o mientras practiquen ejercicio prolongado y de baja intensidad. La mayoría de los tejidos del organismo son capaces de utilizarlas como fuente de energía (excepto el cerebro, las células sanguíneas, la piel y la médula renal). Puesto que a igual peso proporcionan más energía, las grasas constituyen la forma principal de almacenamiento de ésta en el organismo, en forma de grasa corporal (tejido adiposo).
El tercer nutriente energético son las proteínas. Aunque proporcionan energía (la misma cantidad que los carbohidratos), rara vez son una fuente principal. Su papel fundamental es estructural, al participar en la construcción, reparación y mantenimiento de células y tejidos.
Calculadora de calorías
Uno de los datos más útiles e importantes para los profesionales que trabajan en el campo de la nutrición y la dietética es conocer el número de calorías (orientativo) que aporta un determinado alimento o la energía que ingiere un individuo en un día o en una comida. Para ello, es necesario conocer la composición nutricional de los alimentos a través del etiquetado y de las tablas de composición.
Para el cálculo, se parte de la cantidad de carbohidratos, grasas y proteínas del alimento, y se consideran los valores energéticos de los distintos nutrientes:
* 1 g de proteínas = 4 kcal
* 1 g de carbohidratos = 4 kcal
* 1 g de grasas = 9 kcal
De esta forma, si interesa calcular la ingesta energética realizada a partir de un bocadillo de queso manchego, se procederá de la siguiente forma:
* 80 g de pan proporcionan: 37,6 g de carbohidratos; 6,7 g de proteínas; y 1,28 g de grasas.
* 50 g de queso manchego aportan 17,7 g de grasas, 14 g de proteínas, 0 g de carbohidratos.
* 10 ml de aceite de oliva contienen 10 g de grasas, 0 g de carbohidratos y 0 g de proteínas.
El bocadillo aporta en total 37,6 g de carbohidratos, 20,7 g de proteínas y 11,28 g de grasas. Al multiplicar cada nutriente por el valor energético correspondiente, se calcula que el bocadillo tiene un valor energético de 334, 9 kcal. Si se desglosan las calorías, se comprueba que 150,4 kcal (37,6 g x 4 kcal/g) proceden de carbohidratos; 82,8 kcal (20,7 g x 4 kcal/g) proceden de las proteínas, y 101,7 kcal (11,3 g x 9 kcal/g) son calorías provenientes de las grasas.
Autor: Consumer-Eroski
Fuente: www.consumer.es
________________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Sobrepeso, Obesidad, Adelgazar, Perder peso, Dieta y nutrición
Mira lo que comes y tus ojos lo agradecerán
Solemos decir que la comida entra por los ojos. No en vano, ya que este dicho puede tener doble significado y es que la alimentación que llevamos puede determinar nuestra salud visual. Así nos lo explican el oftalmólogo Javier Mendicute y la nutricionista Marisa Fernández en el libro Cocina para tus ojos donde hacen un repaso de las recomendaciones dietéticas para prevenir y mejorar la evolución de las seis patologías visuales más frecuentes.
Para ello cuentan nada más y nada menos que con la ayuda de las recetas de cocineros de reconocido prestigio como Andoni Luis Aduriz, Hilario Arbelais, Eva Arguiñano, Carlos Arguiñano, Elena Arzak, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Pedro Subijana y Marisa Fernández Soto. Todos han colaborado de manera altruista, ya que la recaudación del libro está íntegramente destinada a tres ONG especializadas en salud visual.
“Si a una persona le diagnostican degeneración macular asociada a la edad (DMAE) con 75 años, probablemente, aunque cambie sus hábitos alimenticios, no modificará la evolución de su enfermedad, pero si desde muy jóvenes tenemos en cuenta estas necesidades alimenticias, sí que se puede conseguir, especialmente en personas marcadas genéticamente”, subraya el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Donosti, el doctor Mendicute. En esta línea, el consumo de ácidos grasos omega 3 puede prevenir el ojo seco, y las dietas antioxidantes, el riesgo de cataratas. No obstante, en otras enfermedades como la retinosis pigmentaria, se sabe que una dieta rica en vitamina A puede enlentecer la enfermedad.
“Hay que tener en cuenta que el ojo es la expresión de enfermedades circulatorias, por eso una alimentación equilibrada y evitar el alcohol y el tabaco ayuda sin duda a la salud visual”, advierte el oftalmólogo al tiempo que señala que la zanahoria y la espinaca son las reinas de la salud visual. La primera por su aporte en vitamina A, y la segunda, por su efecto protector sobre la mácula. Aunque, en definitiva —matiza Mendicute— la dieta mediterránea es la mejor aliada.
Ojo seco
Es recomendable reducir las grasas y aumentar el consumo de carbohidratos, vitamina A —frutas rojas, naranjas, amarillas y vegetales de hoja verde—, incrementar el zinc y los folatos —cereales, legumbres y espinacas—, asegurar la vitamina B6 y la C mediante cítricos, ingerir más ácidos grasos omega 3 que omega 6 —en pescados como el atún—.
Catarata
Es fundamental la ingesta de vitamina C —cítricos, tomates, pimientos verdes, lechuga, patata—, E, B1 y B3 —carne de cerdo, legumbres o dátiles, soja—, carotenoides —melón, zanahoria, maíz, kiwi—, zinc, selenio y manganeso.
Glaucoma
Se puede tomar magnesio —chocolate negro—, ácidos omega3, flavonoides polifenólicos —té, café y vino tinto—, vitaminas C y B12 —huevos, carnes, pescados y lácteos—, y antioxidantes.
DMAE
Las pautas son vitaminas C y E, carotenoides, zinc, selenio —pescado azul y mariscos—, omega-3, vitamina B-12 y ácido fólico —berros, col, escarola—.
Enfermedades vasculares
Oclusivas retinianas
Fundamental la dieta mediterránea.
Retinosis pigmentaria
No hay que dejar de tomar vitamina A —lácteos y vegetales verdes—
“Contenidos e Información de Salud”
Estar BIEN 2009 – 28/09/2009
_________________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Enfermedades Crónicas, Dietética y nutrición , Medicina antienvejecimiento, Antioxidantes, Radicales libres
Objetivo: menos calorías y mejores digestiones
Terminan las vacaciones, quedan el moreno y los recuerdos. Pero, en muchos de nosotros quedan también unos kilitos de más ganados a base de despreocupación, ocio y felicidad; y un estómago quejica que exige atención: estas últimas semanas le hemos hecho trabajar no sólo más de lo habitual, sino también de lo conveniente. Por eso hay que seguir una serie de medidas, sencillas, realistas y factibles, para atender sin dilación a estos dos frentes. Es decir, bajar esos kilos que en vacaciones distraídamente hemos incorporado a nuestro organismo y conseguir que el estómago y sus digestiones vuelvan a donde solían. Se trata de alimentarse mejor, de un modo más saludable. Pero también de comer un poco menos; o, al menos, de una manera más ordenada y consciente. ¿Cómo lograrlo? Aprendiendo a confeccionar platos con menos calorías, sin renunciar por ello al sabor de los alimentos ni a la variedad en los menús.
Comida sana
Comer sano no equivale a comer de forma monótona o poco atractiva, ni -menos aún- equivale a limitarnos a ingerir alimentos light. Consiste en adaptar recetas y procedimientos culinarios tradicionales o habituales, desde guisos, ensaladas, purés, y carnes, hasta pescados y postres, con el fin de hacerlos menos calóricos y más digestivos. No es tarea fácil: requiere esfuerzo y cierta dedicación, e incluso, en algunos casos, exige el cambio de ciertos hábitos culinarios. Pero puede hacerse, la comida va a seguir siendo sabrosa y apetecible y la recompensa merece la pena: perderemos un poco de peso y las digestiones serán menos pesadas.
Los tres factores que se articularán para trasladar a nuestra vida cotidiana esta nueva estrategia son el tipo de alimento, la técnica culinaria elegida y los condimentos que se sirven como acompañamiento o guarnición. Son ellos, los tres, los responsables de que las recetas pierdan su inicial carácter saludable y se conviertan en platos con cantidades desproporcionadas de calorías, grasas, grasas saturadas, sal o azúcares. Las medidas que se ofrecen a continuación permiten en muchos casos eliminar cien o más calorías por plato, con lo que queda dicho todo.
Adiós a las frituras, saludos al horno
La cocina sana pasa por el esmero en la selección de los alimentos y por aprovechar la estacionalidad de verduras, hortalizas, frutas y pescados de cada temporada, y no sólo porque en general son los más económicos, sino porque son más sabrosos. Pero también exige cierta habilidad gastronómica: el afán de elaborar recetas más ligeras y menos energéticas no debe llevarnos a abusar de la plancha y el hervido. Son muchas las prácticas culinarias que apenas requieren grasa o salsas contundentes y que permiten elaborar platos ligeros, deliciosos y exquisitos en su presentación. El horno, sin ir más lejos, consigue un acabado similar al de la sartén pero evita las calorías que aporta freír los alimentos.
La técnica tradicional del empanado de la carne o del enharinado del pescado, tan arraigada en nuestra cocina, aumenta de manera considerable el aporte energético del plato. Con el horno se consigue una receta menos calórica e igual de crujiente, si que la carne o pescado se cubren de pan rallado o se pinten con huevo batido. Este truco sirve también para evitar el queso de gratinar, en exceso graso y calórico. Un plato original para sacar partido al horno: calabaza, cebolla, tomate y champiñones asados al horno y aliñados con una salsa de queso, media cucharadita de aceite de oliva y mostaza; aporta 255 calorías por ración, cien menos que si estos alimentos se saltearan en la sartén.
Microondas y papillote, sabor sin apenas grasa añadida
Ambas son técnicas culinarias saludables, y apropiadas para cocinar carnes cortadas en tiras o pequeñas porciones de pescado, hortalizas carnosas como el calabacín, la berenjena, la calabaza, los champiñones o las setas; además, pueden también hacerse en el microondas y en papillote (envolver los alimentos en papel de aluminio y hornearlos), la patata u otros tubérculos como la yuca o el boniato. Aunque la función más utilizada del microondas es calentar y descongelar alimentos y platos ya cocinados, las ondas que emite este electrodoméstico actúan sobre las moléculas de agua del alimento generando al instante un calor que se propaga mediante conducción y lo termina cociendo. El valor nutritivo del alimento cocinado en microondas queda intacto, y conseguimos evitar (o reducir) las grasas que otras técnicas requieren.
Al igual que el microondas, el papillote exige poca preparación y escaso tiempo de cocción. Esta modalidad requiere que el alimento se envuelva en papel de horno, de aluminio o de estraza y se cocine dentro del horno a temperatura media. El alimento se cuece con el vapor que desprende y con su propio jugo, conservando todo su sabor, aroma y nutrientes, sin necesidad de añadir apenas grasas. Es un tipo de cocción muy adecuado para quienes siguen dietas hipocalóricas, bajas en calorías. Los alimentos más apropiados para hacerse papillote son las verduras de sabor pronunciado, como brécol o coliflor, y pescados como salmón, filetes de lenguado, merluza limpia de espinas y piel, trucha e, incluso, marisco como los mejillones; y carnes blancas, como pollo y pavo.
Ensaladas: siempre saludables, pero con matices
La ensalada es un plato indispensable en cualquier dieta y, también en cualquier plan de adelgazamiento. Casi siempre son saludables, pues son más sus virtudes que sus defectos, aunque hay que cuidar ciertos componentes que las hacen poco recomendables en determinadas circunstancias. El primero es evitar que se conviertan en norma las ensaladas demasiado grasas y calóricas, porque el plato pierde su razón ser, siempre que no se convierta en plato único. Aceitunas, uvas pasas, huevo, queso, bacon, jamón, mayonesa, aguacate y otros ingredientes aportan muchas calorías, y hay que tenerlo en cuenta. Por otra parte, el consumo demasiado frecuente de ensaladas puede descompensar, por exceso, el aporte de fibra de la dieta.
El efecto positivo de la fibra por su papel de regulador del tránsito intestinal y por ayudar a eliminar toxinas e impurezas, puede convertirse en problema si se abusa de su ingesta. Los incómodos gases y la hinchazón del vientre, en ocasiones acompañados de dolor, evidencian que el metabolismo es incapaz de procesar tanta fibra ingerida. Se puede compensar el elevado aporte de fibra si se combinan las ensaladas con alimentos con menos fibra, como la patata, la pasta, el arroz o el cuscús. El plato queda completo y sigue resultando saciante. Quienes sientan con frecuencia el vientre hinchado después de comer pueden probar a prescindir de la lechuga y otros vegetales de hoja en la ensalada, sobre todo, en las cenas. Su alto contenido en fibra insoluble es lo que produce la hinchazón abdominal.
Compruebe si le afecta, y, si es así, elimine durante dos semanas la lechuga: notará un vientre más plano. Utilice otros vegetales para las ensaladas: zanahoria, germinados, maíz, remolacha, rabanitos. Las verduras de hoja verde, como brócoli, repollo, lechuga y espinacas, aportan filoquinona, fuente principal de vitamina K, que participa de manera directa en la coagulación de la sangre, pero quienes toman medicamentos para regular la coagulación sanguínea, como el conocido Sintron, deben controlar el consumo de estas verduras de hoja verde.
Autor: Consumer-Eroski
Fuente: http://www.consumer.es/
______________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Dietética y nutrición, Sobrepeso, Obesidad, Adelgazar, Perder peso
La obesidad, un gran problema y un gran negocio
La obesidad ya ha alcanzado cifras de epidemia en todo el mundo y amenaza con seguir creciendo. El problema va más allá de los efectos perjudiciales que tiene sobre la salud, como un mayor riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer. Se estima que la obesidad y el sobrepeso se han convertido en un negocio que mueve millones de euros obtenidos directamente del bolsillo de los afectados a través de dos vías: la promesa, incumplida, de perder peso y la oferta de productos adaptados a sus características para la vida cotidiana (ropa, utensilios, muebles…).
Los últimos datos disponibles destacan la creciente prevalencia de la obesidad, que en Europa se ha triplicado en las dos últimas décadas. En España, según la última encuesta nacional de salud (ENS 2006), un 37,8% de los adultos sufre sobrepeso y un 15,6% obesidad, porcentajes similares a los que se registran en la franja infantil y juvenil (30% de sobrepeso y 13,9% de obesidad).
El impacto que tiene la obesidad en la salud es innegable: peor calidad de vida, problemas psicológicos, pérdida de la autoestima, enfermedades asociadas, reducción de la esperanza de vida y repercusión en la mortalidad. Se calcula que uno de cada doce fallecimientos que se dan en adultos están relacionados con el exceso de peso, lo que representa unas 28.000 muertes de adultos al año.
Más allá de la salud
Estos efectos perniciosos van más allá del campo sanitario, ya que el tratamiento registra una enorme carga en costes sociales y económicos, debido a la utilización de recursos para su prevención primaria y secundaria, y el tratamiento de las enfermedades asociadas. Algunos de los datos disponibles señalan que el coste de esta epidemia podría alcanzar el 7% del coste sanitario del Sistema Nacional de Salud, si bien esta cifra es discutida por algunos expertos.
Se trata, por tanto, de un serio problema que, además, es objeto de especulación, negocio e, incluso, engaño, favorecido por la convivencia de tasas cada vez más elevadas de obesidad con un modelo social que ensalza el culto al cuerpo. Ello condiciona que numerosos afectados no acepten su condición de obesos y vivan este trastorno acomplejados y con angustia. De ahí que intenten por todos los medios poner fin a su situación. Para ello no dudan en recurrir a cualquier método que les prometa un cambio de imagen, aunque éste no reúna las garantías ni evidencias científicas necesarias, como así lo ha comprobado CONSUMER EROSKI en una reciente investigación sobre productos para ayudar a perder peso disponible en www.consumer.es. Prueba de ello es que el 80% de los afectados utiliza productos y métodos “milagrosos” y sólo un 6% de los que se proponen adelgazar acuden al médico o al especialista.
En este momento no hay cifras exactas sobre el impacto económico que genera este “negocio”, pero en España se calcula que cada obeso que desea perder peso se gasta unos 60 euros mensuales. Y si recurre a los tratamientos farmacológicos con los dos medicamentos que están admitidos como adelgazantes, pero que no cubre la seguridad social, el coste es de 1.000 euros al año.
Situación legal, prohibiciones explícitas
La legislación española (Real Decreto 1907/96) prohíbe las mezclas de sustancias anoréxicas y psicotrópicos, así como la utilización de diuréticos y laxantes para adelgazar y el uso de hormonas tiroideas. También prohíbe sugerir propiedades adelgazantes a un producto con el añadido “de forma natural”, aportar en la publicidad testimonios de personas que han adelgazado sin esfuerzo o incluir imágenes de sanitarios, reales o supuestos, que garantizan el resultado.
Si embargo, esta norma apenas se respeta y se continúa con la venta de centenares de productos milagrosos, con la apertura de centros de adelgazamiento basados en dietas milagrosas, plantas prodigio y cócteles de medicamentos y productos que pueden llegar a ser extremadamente peligrosos para la salud. La Administración Federal de Fármacos y Alimentos estadounidense (FDA) acaba de alertar sobre 25 productos que se utilizan para perder peso que son peligrosos para la salud y que se anuncian en televisión, en Internet, en revistas y en tiendas de herboristería, lo que facilita su adquisición.
Además de los millones de euros que se malgastan en estos tratamientos, los efectos adversos que originan suponen una pérdida de tiempo, de ilusión y de esperanza, ya que más del 80% de personas sólo experimenta una bajada de peso pasajera que se recupera en poco tiempo. Por otro lado, un 68% de los centros de adelgazamiento no superan las pruebas de calidad que incluyen una evaluación del paciente, la información que les proporciona, las técnicas para adelgazar, los tratamientos o la formación de los profesionales.
Los tratamientos contra la obesidad y los de cirugía estética son las áreas de la medicina donde se registra un mayor número de casos de mala práctica médica y de intrusismo. Pero la sombra de la obesidad, además de ancha, es alargada: en los últimos tiempos cobran auge las ventas de productos para obesos a través de Internet: muebles y accesorios especiales, básculas para obesos (las normales llegan hasta los 140 kilos), extensiones para los cinturones de seguridad (a 60 euros la unidad) o ropa. Los datos cifran que a través de Internet se realizan unas ventas anuales de 17.000 millones de euros en productos destinados a obesos y personas con sobrepeso.
Información y educación, claves para la prevención
La educación sanitaria desde la infancia, mediante la introducción de hábitos correctos para la prevención de la obesidad, es imprescindible. Pero esta práctica no se realiza en todos los hogares y prueba de ello es el resultado de una reciente encuesta realizada en Almería entre adolescentes: el 97% desconoce la dieta mediterránea, el 76% no desayuna en casa, el 73% cambiaría su imagen corporal y, para mantenerse en forma, prefieren buscar una dieta en Internet. Si a esto añadimos que en las cafeterías de los institutos no se respetan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de grasas y que la bollería, las patatas fritas y las chucherías de todo tipo acaparan las ventas en estos locales, se obtiene una fotografía precisa respecto a la causa del aumento de la obesidad entre los adolescentes. Por ello, los expertos consideran imprescindible educar en hábitos saludables de vida y ofrecer alternativas mediante la información y formación sobre este problema de salud.
Autor: Consumer-Eroski
Fuente: http://www.consumer.es/
______________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Obesidad, Adelgazar, Perder peso, Sobrepeso, Dieta y nutrición
La falta de fibra puede ser un factor en el desarrollo de enfermedades como la diabetes
La fibra dietética, que no es atacada por los enzimas del estómago y del intestino delgado por lo que llega al colon sin degradar, puede tener diversos efectos a la largo del aparato digestivo. Así, explicó que la fibra tiene una influencia significativa en el grado de absorción de nutrientes y hace que el estómago “aumente la viscosidad y retrase el vaciado gástrico”, apuntó este investigador en una ponencia dentro del marco de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Sevilla.
Al hilo de ello, Saura sostuvo que la fibra consta de dos fracciones –insoluble y soluble en agua– y sus propiedades vienen determinadas principalmente por los porcentajes de estas dos fracciones, de modo que “la insoluble es escasamente fermentada y tiene un marcado efecto laxante y regulador intestinal”, mientras que “la fibra soluble es fermentada en alta proporción y sus principales propiedades se relacionan con la disminución de colesterol y glucosa en sangre y el desarrollo de la flora intestinal”.
La primera propiedad de la fibra, según el investigador, es “la relación directa entre su ingesta y un correcto funcionamiento gastrointestinal”, si bien agregó que la diverticulosis también “se ha asociado con dietas bajas en fibra”, ya que “la fibra aumenta la excreción y disminuye la presión colónica, por lo que tiene acción terapéutica sobre esta dolencia”.
Asimismo, Saura habló de que algunos estudios “asocian una ingesta alta de fibra con un menor riesgo de cáncer colo-rectal”, sin embargo, la asociación “no tiene necesariamente que ser directa, pues parece existir una asociación recíproca entre fibra y grasa y, también un alto consumo de grasa se ha relacionado con incidencia de estos tipos de cáncer”.
En este sentido, en tratamientos de obesidad “se han evidenciado los efectos beneficiosos de la ingesta de alimentos ricos en fibra”, expresó el investigador, añadiendo que esto “se materializan en una pérdida de peso según diferentes mecanismos, como la sensación de saciedad, el aumento de excreción de grasa y proteína, el menor índice glicémico o la disminución del contenido calórico de la dieta”.
Además, agregó que “otros estudios han mostrado que la fibra soluble disminuye los niveles de colesterol en sangre y tienden a reducir, por otro lado, la velocidad con que la glucosa llega a sangre y la secreción de insulina”. En esta propiedad se basa la recomendación a diabéticos de alimentos con bajo índice glicémico y ricos en fibra soluble como legumbres, frutas y verduras, señaló.
Fibra y consumo
El investigador expuso que nutriólogos y organizaciones sanitarias recomiendan elevar a 30 gramos el consumo de fibra, que en los países europeos se encuentra alrededor de 20 gramos por persona y día, “debiendo ser soluble al menos el 30 por ciento de la fibra ingerida”.
“El consumo actual de fibra dietética total en España –estimado en 18,3 por persona y día– está cuantitativamente lejos de las recomendaciones dietéticas, aunque desde un punto de vista cualitativo podemos afirmar que la fibra de nuestra dieta es de composición equilibrada y tiene una buena calidad nutricional”.
Autor: E.P.
Fuente: http://www.salutcomunitat.org/
__________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Enfermedades crónicas, Dietética y nutrición, Diabetes
Alimentos que ayudan a dejar de fumar
La obsesión por engordar cuando se quiere dejar de fumar supone a menudo el abandono del intento. Sin embargo, un reciente estudio ha demostrado que una alimentación sana puede no solo minimizar este aumento de peso al ser más saludable, sino que también puede facilitar el abandono del hábito. Así, la investigación demuestra que las frutas, las hortalizas o los lácteos empeoran el sabor del cigarrillo. Por el contrario, la carne, el alcohol o el café realzan su sabor, haciendo más atractivo el hábito de fumar. Se demuestra así que la alimentación puede convertirse en una aliada para abandonar el tabaco.
Para muchos fumadores habituales, dejar de fumar puede llegar a ser una odisea. El primer paso, el más importante y difícil de dar, es querer abandonar el hábito. No sólo la propia adicción lleva a no querer hacerlo. Fumar, en multitud de casos, es una cuestión social, y el hecho de hacer el cigarrillo y charlar mientras se toma un café se puede convertir en una rutina diaria de lo más agradable, sin ser consciente de que ese momento tan placentero está perjudicando la salud. La falta de motivación y el estrés acompañado de la conocida frase ahora no es el momento son dos ejemplos más que pueden dificultar el cese del hábito.
Pero cuando se decide dar el paso, otras cuestiones pueden determinar de manera clave el posible éxito o fracaso del intento: la ansiedad, el miedo al mono, la difícil situación sin el cigarrillo después de comer o el miedo a engordar. Es precisamente este último aspecto el que lleva de cabeza a muchos fumadores, que asocian el cese a un aumento proporcional de los kilos.
De hecho, existen factores tanto físicos como psicológicos que convierten esta afirmación en cierta. Dejar el tabaquismo afecta a las hormonas, al sistema nervioso, al sentido del gusto y del olfato, a la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos. Por otro lado, la inevitable ansiedad se intenta superar habitualmente con la comida que, además, acostumbra a ingerirse compulsivamente y de forma desordenada.
El hábito de fumar se refuerza con el consumo habitual de ciertos alimentos que potencian su sabor, sobre todo café y alcohol.
Alimentos que ayudan al cese
Sin embargo, un estudio ha demostrado la ya existente noción de que una alimentación sana puede no solo minimizar este aumento de peso al ser más saludable, sino que además puede facilitar el abandono del hábito. Según la Universidad Duke de Carolina del Norte (EEUU), que ha llevado a cabo la investigación, hay alimentos que empeoran el sabor del cigarrillo, como las frutas, las hortalizas o los productos lácteos. Por el contrario, consumir abundante carne, alcohol o café produce el efecto contrario, ya que realza su sabor, haciendo más atractivo el hábito de fumar. El estudio demuestra, pues, que el hábito de fumar parece estar reforzado por el consumo habitual de ciertos alimentos que potencian su sabor.
Liderado por el Doctor Joseph McClernon, profesor asistente en el departamento de psiquiatría y ciencias del comportamiento del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham, en el estudio se ha analizado el comportamiento de 209 fumadores, a los que se les ha preguntado sobre los alimentos que hacen empeorar o realzar el sabor del tabaco. Los lácteos (leche o quesos), las bebidas sin cafeína (agua o zumos), las frutas y los vegetales fueron los alimentos que reiteradamente se nombraron como protagonistas del empeoramiento del sabor de los cigarrillos, un 19%, un 14% y un 16% respectivamente. El 44% de los participantes afirmaron que las bebidas alcohólicas realzan su sabor, y el 45% las bebidas con cafeína (té, bebida de cola o café). El 11% nombró a la carne.
Una dieta rápida
Según los investigadores de la Universidad Duke, los resultados podrían ayudar a la creación de una dieta rápida para dejar de fumar, así como el desarrollo de chicles o pastillas que disminuyan la palatabilidad del cigarrillo. McClernon afirma: “Con pequeñas modificaciones en la dieta, consumiendo productos que empeoran el sabor del cigarrillo, como la leche o un vaso de agua fría, y evitando los que realzan su sabor, como la cerveza, los fumadores podrían dejar de fumar mucho más rápida y fácilmente”.
Los resultados del estudio pueden ayudar a la creación de una dieta rápida para dejar de fumar que potencie los alimentos que empeoran el sabor del cigarrillo
La comida se convierte, tras el estudio, en una aliada para quien desea dejar de fumar, y no en una excusa para no hacerlo. Si, finalmente, se combina con una terapia de sustitución de la nicotina y con ejercicio continuado, el cese del hábito no debería ser, al fin, un proceso tan difícil de conseguir.
Una vez pasadas las primeras tres o seis semanas se podría retomar progresivamente el consumo moderado de los productos que realzan el sabor del cigarrillo, aunque en cantidades moderadas.
Los autores de la investigación reivindican ser los primeros en relacionar la alteración en la palatabilidad de los cigarrillos con las comidas y las bebidas, y afirman que el estudio abre nuevas puertas comerciales y de marketing para ciertos productos. El director del estudio, McClernon, reconoció que, sin embargo, es necesario investigar más para determinar exactamente qué alimentos afectan el sabor del cigarrillo y si alterar la dieta podría mejorar el éxito de dejar de fumar.
Comer bien durante cuatro semanas
El menú ideal para dejar de fumar sin engordar considerablemente debería permitir adquirir hábitos alimentarios saludables, considerando los criterios de una dieta variada y equilibrada, así como establecer un orden de comidas que evite picar entre horas y romper con la monotonía.
El cumplimiento de la dieta es muy importante. Es imprescindible, por tanto, no saltarse ninguna comida para no llegar a la siguiente toma con mucha más ansiedad, lo que con frecuencia conduce a comer más de lo debido.
Autor: Consumer-Eroski
Fuente: http://www.consumer.es/
___________________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Dejar de fumar, Dejar el tabaco, Tratamiento antitabaco, Dieta y nutrición, Nutrición y dietética
El 5% de las adolescentes españolas sufre trastornos alimenticios y el 11,5% está en riesgo de padecerlos
En este sentido, uno de los proyectos supervisados por la fundación, la red de blogs “1espejo1000ventanas”, ha cumplido catorce meses en su tarea de “luchar contra la proliferación de páginas pro-anorexia y pro-bulimia. En concreto, durante este año y dos meses de vida, la red ha alcanzado las 134.063 visitas, 18 blogs, 479 post y se han recibido casi 2.600 comentarios.
Para Raquel Linares, psicóloga y presidenta de la Fundación ABB, “1espejo1000ventanas” nació para fomentar las facilidades que da Internet para acercarnos a los más jóvenes y concienciar a los que se están iniciando en la enfermedad y motivarlos a encontrar una salida. Que les hablen chicas y chicos como ellos y en los que pueden verse reflejados a veces resulta más útil que lo que en un principio puedes decirles tú”.
Autor: Salut i Força
Fuente: http://www.salut.org/
__________________________________
Etiquetas: Medicina Biológica, Nutrición y dietética, Dieta y nutrición

